En muchas ocasiones oímos comentar entre compañeros y conocidos que los neumáticos tienen una caducidad predeterminada. No obstante, podemos decir que este extremo no se corresponde con la realidad. Lo que sí es cierto es que los neumáticos, sin tener fecha de caducidad, requieren de un cuidado por parte del conductor para optimizar su seguridad, su uso y su durabilidad.

La buena calidad de los neumáticos tiene vital importancia en la seguridad de nuestros conductores. No se establecen fechas de caducidad, pero sí recomendaciones de duración en función del uso y de las circunstancias.

La Comisión de Fabricantes de Neumáticos, como en muchas ocasiones hemos recordado, quiere salir al paso de las informaciones falsas o ‘fake news’, que en algunos casos acusan de mala praxis a los fabricantes por vender neumáticos de menor calidad que deben sustituirse pronto para mejorar las ventas.

Los lectores de nuestros posts han aprendido cómo leer la información básica de los neumáticos, por ejemplo, su fecha de fabricación. Lo que nunca verán, porque no existe es una fecha de caducidad. Sí hemos tratado en posts anteriores acerca de la importancia de cuidar determinados aspectos de la conducción para que podamos contar con unos neumáticos robustos durante el mayor tiempo posible, así como la necesidad de revisarlos frecuentemente.

En esta línea, siendo fieles a la realidad, tendríamos que hablar en todo caso de desgaste de los neumáticos. Este desgaste se puede producir antes o después en función de las condiciones de uso o mantenimiento, almacenamiento o medioambientales. A modo de ejemplo, podemos afirmar que un asfalto en peores condiciones produce que los neumáticos se desgasten mucho antes. Por el contrario, obviamente, si el asfalto por el que habitualmente circulamos es robusto, el ciclo de vida de nuestros neumáticos será más largo. El clima es otro factor que influye en la duración, pero es de vital importancia, independientemente de las condiciones particulares, mantener un cuidado continuado de nuestros neumáticos, acudiendo al taller con una regularidad habitual, vigilando la presión con frecuencia y siempre antes de iniciar un largo viaje. Los consejos de los expertos y de nuestro taller de confianza también se deben escuchar.

 

Fomentar una conducción regular, en la que se evite la brusquedad, cambios de velocidad frecuentes, golpes en las aceras o frenazos, etc., son aspectos que nos ayudarán también a prolongar su ciclo de vida.

Por tanto, os animamos a difundir este mensaje entre todos. El principal vigilante de la duración de un neumático y de asegurarse circular en condiciones óptimas es su propio conductor. Desde la Comisión de Fabricantes de Neumáticos seguimos trabajando para ofrecer cada vez mejores productos a los conductores, sabiendo que nada hay más importante que la seguridad en carretera.

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