Una parte fundamental del vehículo es quizá una de las más desconocidas. Para algunos, puede resultar incluso una de las menos llamativas, en contraste con el motor o los últimos accesorios tecnológicos. No obstante, sin ella, no existe un vehículo que pueda ser considerado como tal. Además, constituye un elemento decisivo para la seguridad vial. Se trata, claro está, del neumático.

El proceso de fabricación de un neumático es mucho más complejo de lo que se puede imaginar inicialmente. No es posible realizarlo en una hora, en casa y con un simple manual de instrucciones o un tutorial de los que abundan por las redes sociales. En este artículo te explicamos los cuatro pasos fundamentales:

  • Su proceso de creación requiere de una alta tecnología por parte de los fabricantes para su desarrollo. El elemento principal es el caucho. La mezcla de más de 30 tipos diferentes origina un compuesto gomoso que, cortado en tiras, conforma la estructura del neumático.
  • Posteriormente, se arma la carcasa del neumático desde dentro hacia fuera. Lonas hechas a partir de fibras sintéticas junto con cables de acero entrelazados entre las lonas, talones y aros de talón dan lugar propiamente a la carcasa.
  • La estructura del neumático junto con la carcasa componen lo que se conoce en el sector comúnmente como “neumático verde”. Este neumático verde pasa por un proceso llamado vulcanización, en el cual unos moldes calientes comprimen los materiales y dan forma a la banda de rodadura, cuyo objetivo es favorecer el agarre en carretera. De esta manera conseguimos la estructura definitiva del neumático.
  • El último paso, tan importante como el resto, son las pruebas de inspección cuyo objetivo será evaluar la resistencia, el agarre y el ruido del neumático -los elementos que refleja la Etiqueta Europea- para poder circular con normalidad por la carretera. Un andador que simula una conducción, micrófonos de gran sensibilidad, ordenadores que procesan la información, pruebas que provocan una velocidad muy elevada del neumático y la labor coordinada por parte de los técnicos completarán este proceso. Sólo una vez pasadas estas diferentes pruebas es cuando habremos acabado y podremos decir que se ha fabricado un neumático plenamente seguro.

Es más que probable que a partir de ahora, cada vez que nos fijemos en los neumáticos de un vehículo, seremos más conscientes del ingente trabajo de personas y máquinas tanto para el diseño e innovación como para la producción que hay detrás de él. Grandes compañías se dedican en cuerpo y alma en todo el mundo a su fabricación buscando la mejora continua para ofrecer productos más avanzados y seguros.

La profesionalidad en su concepción y producción es la que nos garantiza que todo nuestro vehículo puede funcionar y que todo vaya “sobre ruedas”. Hacer un buen uso de esta “máquina” dependerá después, únicamente, del buen conductor.

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